ONDA "PASSAPENAS"
Estaba tan borracho que percibía andar por calle "Cuatro Aceras", las cervezas del Passadena ese día hacían delirar como nunca... Me topé casi sin querer con Ella Fitzgerald. Llevaba un vestido blanco y comía un choripán con exceso de ganas. Nunca me la había imaginado de esa forma, siempre la idealizaba en el cielo contando historias de amor a la noche; me sorprendió. Le cantaba a un paquetilla con ansias de farlopa que esperaba aparcar algún coche. Parecía que era toda la droga que necesitaba. Cuando quise darme cuenta mi alucinación me hacía temblar, casi no podía creerlo, el paquetilla era Charlie Parker, ¡¡Charlie!!. No llevaba el saxo consigo, tenía una navaja de plata en la mano izquierda, aunque lo recuerdo borroso puedo asegurar que lo clavó en el pecho de Ella, decía que necesitaba su corazón. Su vestido blanco pasó a ser verdoso-azulado en poco tiempo, tenía la sangre del color del mar. Parker extrajo su corazón y clavó la punta de la navaja en su propio pecho, quería reemplazar su aparato vital. La sangre que corría por su chaqueta gris era de color marfil. Hizo el cambio. Ella llevaba el corazón de Parker, y viceversa. Las heridas cicatrizaron sólas, y la sangre que pintaban sus prendas desapareció. Se cogieron de la mano y comenzaron a caminar en dirección a "Carretería", poco a poco mi vista comenzó a perderlos. Me quedé sólo, en estado de chock, no tenía fuerzas para llegar a casa, así que me dí media vuelta en busca de aquellas cervezas; En fín. Era el momento idóneo de volver al "PassaPenas"...

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